Para la decoración tenemos dos opciones:
- Decorar con fondant. Sólo necesitáis amasarlo, pasar el rodillo hasta conseguir el grosor deseado y usar el mismo cortador que hemos usado para las galletas. Humedecer la parte que va a tocar la galleta y así se pegará. Muy sencillo y efectivo.
- Decorar con glasa real. Tenemos que hacer dos consistencias de glasa, una más espesa y otra más líquida. La espesa nos servirá para los bordes y la líquida para rellenar.
Necesitaremos albúmina de huevo (clara de huevo deshidratada) , agua, azúcar glacé y el colorante deseado.
Hay que contar que cada 10gr de albúmina equivale a la clara de un huevo. Entonces dependiendo de la cantidad de galletas, usaremos una cantidad u otra. Empezaremos con 50gr de albúmina, e iremos añadiendo agua poco a poco, unos 100ml. Montaremos a punto de nieve. El punto perfecto es cuando las puntas de las aristas no caen. Añadiremos una cucharada de limón o de vinagre, y luego espolvorearemos azúcar glacé e iremos removiendo hasta que obtengamos la textura deseada. Finalmente añadiremos el colorante.
Para hacer la mezcla más líquida, cogeremos la mezcla anterior e iremos añadiendo cucharadas, una a una, y removiendo hasta conseguir la mezcla deseada.

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